Mi experiencia con los maestros

Lorem fistrum por la gloria de mi madre esse jarl aliqua

 

Yo soy Ana y soy neurótica. Mi etapa escolar fue complicada, porque me costaba mucho trabajo poner atención. Desde niña deseaba que todo fuera perfecto y, como no lo lograba, me frustraba fácilmente. Me aburría rápido y además no veía bien el pizarrón. Confundía las letras b, d, p y q; para mí parecían iguales. Por todo esto, pronto me hice notar con las maestras. También me costaba trabajo recibir indicaciones.

 

Yo fui de esos cinco alumnos “problema”. Mis calificaciones eran muy bajas y constantemente enviaban recados a mis padres. Recuerdo los sellos y comentarios: “plática en clase”, “trabajo sucio”, “no pone atención”. Yo sentía mucho enojo hacia las maestras, porque las hacía responsables de los golpes y regaños que recibía en casa por ser una alumna con bajas calificaciones.

 

Afortunadamente logré pasar todos los años escolares, aunque desde entonces descubrí que yo era diferente y que no encajaba fácilmente en un sistema tradicional.

 

Hoy en día, y ya con grupo, agradezco profundamente a esos grandes profesores que supieron adaptar sus conocimientos a mi manera de aprender. Personas que me enseñaron con tolerancia, paciencia y respeto, sin ponerme etiquetas.

 

Gracias por el servicio.