Me preocupa lo que los demás piensen de mi

 

 

Soy Betty.

 

Desde muy niña busqué la aprobación de mi papá y de mi mamá, pero sentía que nunca la obtenía. Me percibía insuficiente como hija. Mi papá decía que era muy lenta y torpe con las manos, que todo se me caía. Mi mamá me repetía que siempre estaba sucia.

 

Con el tiempo, esas palabras fueron marcando mi forma de relacionarme con los demás. Crecí tratando de agradar a la gente y buscando constantemente su aprobación. Me preocupaba demasiado saber qué pensaban de mí. Observaba sus rostros, sus gestos y sus reacciones para sentirme aceptada.

 

Cuando llegué al grupo, también busqué la aprobación de mis compañeros. En las juntas de trabajo prefería pensar como la mayoría para sentir que encajaba. Sin embargo, ellos me hicieron ver que mi opinión también era importante y me animaron a expresar lo que realmente sentía.

 

No fue fácil. Me costó mucho trabajo, pero un día utilicé la tribuna para decir con honestidad: «Me preocupa lo que los demás piensan de mí.» Lo he compartido muchas veces, porque ha sido una parte importante de mi proceso de recuperación.

 

Hoy entiendo que cada persona tiene derecho a tener su propia opinión. Lo más importante es la opinión que yo tengo de mí misma. Lo que los demás piensen les pertenece a ellos, no a mí.

 

Gracias al grupo he aprendido a ocuparme más de mí, a conocerme, a aceptarme y a valorar mi propia voz. Hoy sigo trabajando en fortalecer mi autoestima y en vivir con mayor libertad, sin depender de la aprobación de los demás.

 

 

Mi nombre es Aletse y soy neurótica 

Soy una persona que siento mucha vergüenza de lo que hago cuando hay gente cerca de mí, porque pienso que la gente se va a molestar por lo que yo haga o pueda hacer o que vayan a pensar mal de mí.

Cuando viajo en autobús, me cuesta mucho trabajo ir al baño porque siento pena de pasar por ese pasillo tan angosto e incómodo, donde me van a oler y que tal si saliendo del baño huelo mal? Que vergüenza!!

Mejor me aguanto y ya que no puedo más, entonces voy.

Que sufrimiento tener estos pensamientos en mi cabeza y hasta cuando me regalan algo no lo puedo como digerir emocionalmente y agradecerlo porque pienso que estarán pensando ellos de mí porque recibí lo que me dieron

Yo comento en el grupo lo que siento y bajan estos pensamientos de inseguridad y vergüenza

Hace poco viaje y ya no lo pensé tanto para usar el baño, pude levantarme y caminar en medio sin que me afectara tanto lo que pensaran de mí y me sentí como liberada tanto físicamente como mentalmente, y me doy cuenta que es pura neurosis 

Gracias por el servicio.